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#DeMaromasyMareados Entrevista a una mujer

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Entrevista a una mujer

Me miro levantando los ojos cuando pase a su lado, camine con pasos inseguros, le di un par de vueltas a la calle para tomar valor y acercarme a su lado, sus labios pintados con un rojo intenso, sus ojos grandes, negros, profundos, mal pintados, observaban mi  indecisión, luchaba entre acercarme a ella o dejar esa idea  y salir huyendo, me hallaba cavilando en estas dudas, cuando sentí su presencia a mi espalda. <<no tengas miedo papito, si gustas vamos al hotel a revolcarnos un rato, cobro bara>> Me dijo al girar  la cara para contemplarla. Aparentaba unos sesenta años, las arrugas en su rostro denotaban años sufridos, sus manos  cansadas y las venas sobresaltadas dejaban ver sus luchas de otros tiempos, de otras épocas, era morena, menuda, pasada de peso y su sonrisa a mi parecer,  algo hueca, como esas  risas forzadas con la que algunas personas hacen para hacerse notar, diciendo estamos aquí y así es mi estilo, siendo el centro de atención pero que  nunca acabamos de sentimos cómodos en la situación, como en la que nos encontrábamos en esa tarde de marzo.

___Me gustaría hacerle una entrevista___

___ ¿Entrevista? Mijo estoy yo para esas pendejadas, mírame, aquí esperando cliente y  vienes a espantármelos, ¿entrevista?, joder, ¿sabes cuántos hijos de la chingada han venido aquí a disque hacernos entrevistas?, mira que a mis sesenta años ya no me cuezo al primer hervor ni me hacen pendeja. Dirás que estoy enojada pero no es verdad, sucede que a veces nos colman el plato con chingaderas, puta madre si te contara…es más, vamos a sentarnos y te platico, llámale como quieras, si le llamas entrevista me vale, me caíste bien con esa actitud de  pollito mojado, todo escurrido, con miedo ¿No me digas que nunca has estado con una puta??___

No espero mi respuesta, me tomo de la mano, nos encaminamos  a una barda que forma parte del atrio de la iglesia de la soledad ahí por las calles de la  merced. Con la cara sonrojada, le seguí los pasos sin pensarlo, por un momento examine su aspecto,  un tanto estrafalario para su edad,  falda roja, tan corta como le era posible a una chiquifalda, dejaba ver una tanga negra y unas medias sujetas  a un liguero, la falda se le enrosco un tanto al sentarse, mientras, me pidió hacer lo mismo a su lado.

<<Que quieres saber de mi?>> Espeto de repente con ese aliento a nicotina, rancio, añejo, <<cuéntame tu historia>> le solté de pronto con cierto nerviosismo que se notaba en mis piernas y fui relajando las piernas poniendo mis manos en ellas.

Tomo una bocanada del humo del cigarro que acababa de encender, después, cerró los ojos como visualizando el hilo que daría a sus remembranzas, jalo un poco de aire, dio un suspiro prolongado, se arreglo la falda, saludo con la mano al aire a un par de mujeres de su mismo oficio que pasaron al vernos  sentados <<te agarraste pollito Tita>> le gritaron entre risas burlonas, ella, con un ademan les envió una mentada, volvió a tomar aire, carraspeo y se soltó diciendo: Me llamo Martha Guadalupe Sánchez Tenorio, me dicen “Tita”, Nací en un pueblo cerca de guerrero, el año ni me lo pidas, que los años pasan como si les dieras entrada gratis al puterio, no pagan pero que tal pegan los muy cabrones. Bien, te comentaba, fui la hermana mayor de cinco hermanos, a los once años, deje la escuela para ayudar a mi jefa con el quehacer  y los deberes de la casa, si a esa chingadera de cuarto de madera le puedes llamar casa, mi padre era albañil, bien que se ganaba su lana y se lo chingaba en alcohol y putas, cuantas veces vi a mi vieja sacándolo de las casuchas donde vendían los pomos, ese wey  siempre andaba, según, trabajando, cuando regresaba  con su mujer  era solo para hacerle un chamaco y de nuevo se  largaba, un día de tantos, mi jefe según le dijo a su señora,  que se largaría a los “iunates”, agarro sus chivas, tomo para la carretera y se fue, lo vimos perderse entre los maizales para nunca verlo regresar y la chinga pos era para mí. De mis hermanos fui su madre hasta cumplir los catorce, en esos tiempos, llegaron unos militares vestidos de paisanos, que disque venían persiguiendo a alguien que se les escapo, puras mamadas, venían a ver que se chingaban de nosotros los jodidos y bien que la armaron, uno de ellos me vio en el río cuando me bañaba, ¡¡el muy “cabrón”!! me espero en los matorrales y me violo, a mi edad esas cosas no se las dices a tu madre así no mas, así que me aguante, hasta que ya no pude ocultar la panza, que te cuento,  santa putiza de Dios Mío, y no te creas que fue  por el embarazo, ni madres, era porque mi jefecita ya no tendría quien  la ayudaría, ¿pero pos yo qué?, después, los del pinche pueblo empezaron a chingar a mi madre, ya sabes, esas jaladas de su cultura y mamadas de esas que se estilan en esos pinches pueblitos, no pude aguantar, cuando nació mi chamaco saque mis cosas y me largue de ese lugar como pude, con mi niño al hombro tome rumbo a la capital, llegue al estado de México donde Vivian unos tíos, primos de mi padre, y les pedí posada, pues para no hacerte el cuento largo, el hijoputa de mi tío Ruperto,  que le ponía unas madrizas a la tía Josefa todos los días que llegaba hasta la madre, pues agarraba con todos, me llamaba “puta” arrimada y ni recuerdo que tantas otras cosas, un día que salió su mujer, bien borracho me agarro de las greñas y sopas que me vuelve a violar, tú crees? , pero esta vez ya con 17 años pos que me defiendo, “chinguesu”, lo deje sangrando, tome a mi hijo y patas para que las quiero, a la capital directo, me establecí, en un hotelucho   de mierda, me fui a trabajar de sirvienta y en ese lugar, estaba más o menos, mis hijos crecían, luego todo me daba pánico, creo que las experiencias te dejan sacada de onda y me daba miedo que los patrones me quisieran coger, no duraba en ningún lugar, así  me la pase un buen tiempo, hasta que conocí al pinche manolo, ese sí que sabia tratar a las viejas, pos, como no, si era padrote el wey, no lo supe hasta después, lo conocí en la alameda donde se juntaban las chavizas de los pueblos, ahí estaba, con su cara de pendejo de no romper un plato, nos tratamos y empezamos a salir, según me dijo que se casaría conmigo y no recuerdo  que chingaderas mas, me gano bonito el muy puto, quería a mis hijos, el tiempo paso, con los meses me hizo otro chamaco, pos ya que? Cuando no encuentras calor fraterno te arrimas a cualquier palo mi niño, lo veía siempre bien peinadito, bien boleado, con ropita nueva y a mí me daba mis dineritos, era feliz con él, no le exigía nada, me llevo a vivir a una vecindad,  no era la gran mansión pero pos con lo vivido en mi tierra, esto  era mi castillo, en ese entonces yo estaba pero si en mis mejores jugos, digo nunca fui bonita pero tenía lo mío, y los hombres al pasar se me quedaban viendo, pinches cabrones, y perdona porque eres uno de ellos “cariño” pero si ven una escoba con faldas la misma que se quieren coger y luego nos echan a nosotras la culpa, que si porque nos vestimos así, y que enseñamos no se qué cosas, puta madre ya los quisiera ver pariendo un hijo y mantenerlo, pos ya en mi lujosa residencia, ándale como esa pinche casa blanca del copetudo, de la gaviota, me sentí la reina, hasta que apareció el peine, para esto que te cuento ya estaba bien ensartada, tenía muchas deudas, mis hijos en la escuela, pos todo costaba y este  Manolo Salvador Sánchez,  me ofreció trabajo en un cabaretucho, según de vendedora de cigarros y termine de puta mijo, y lo pior es que él, se chingaba parte de lo que yo ganaba, me sacaban a bailar y cobraba, todo se lo daba, digo, los chingadazos enseñan, así supe que era mi padrote y el de algunas chicas paisanitas como yo, aprendí muy bien la lección un día no me aguante mas y  le reclame, lo mande pero derechito a…para esa época  ya estaba yo metida en ese ambiente, ya me sabia mover  entre las chicas, así que pues directito a la meche papito, a ganar la lana, ¿pero pos cual lana? ¿a costa de qué?  Pasaban las patrullas y esos weyes a quitarnos lo que ganábamos y sino bote, hasta los de los derechos humanos que disque para apoyarnos y no sé qué madres mas y vas pa dentro, querían que  les diéramos un adelanto con cuerpomatic, ya te imaginaras, nos la pasábamos pagando facturas a medio mundo y gratis, mientras  los años pasaban, mis carnes pues no aguantaban tantos chingadazos pero ay la llevaba, mis niños crecían y no mas no veía la mía, para acabarla de chingar un cabrón un día me dio una putiza que casi no la libro, no sé cómo agarre una lámpara del cuarto y se la sorraje en la tatema  que cuando se cayó le di otros igual hasta que quedo como pajarito, todo ñango y tirado ensangrentado, el del hotel me echo a la justicia, pendejo, no se le cansaba la mano de pedir su lana pero ni me ayudo cuando les dije que fue en defensa propia,  era él o yo pos fue hoyo para mi, le deje mis chamacos a una comadre y caí en santa Martha, ahí aprendí a leer, termine la primaria, mis chavitos se enteraron del tipo de trabajo al que me dedicaba, pensé que me abandonarían, que les daría vergüenza ver a su madre en ese mundo,  para mi sorpresa  se amachinaron conmigo, el mayor estaba trabajando y estudiando con unos abogados los que me apoyaron para cumplir mas rápido mi sentencia, cinco años después,  salí de ese puto lugar donde te la rifas todos los días carnal, no entiendo neta lo que pasa, estaban encerradas muchas mujeres desde robo por un mondrigo pan para alimentar a sus hijos hasta delincuentes mayores, nunca pensé que mi enseñanza, lo que me había pasado y les contaba, les ayudaría a ver las cosas diferentes en la vida, conocí que las mujeres somos la basura de los hombres, muy machitos, sobre todo cuando te ven en la pendeja te hacen mierda, muchas de ellas estaban encerradas porque un hombre las había señalado, y sabes que a ustedes les creen más que a una mujer, ve tantos feminicidios, cuantas mujeres mueren todos los días y ni quien diga nada, y ni creerle al señor gobierno, ellos no hacen nada para apoyar a esas mujeres que van y vienen buscando a sus hijas e hijos perdidos, solo salen en la tele hablando pendejadas  que apoyan aquí y allá pero no hacen ni madres, la mujer para ellos no tiene voz ni voto, sabes lo que hice al salir del botiquín?, regrese a la meche pero, aprendí a organizarnos, ahora sabia que con el apoyo mutuo la librábamos, hable con chavitas, maduras y viejas así como estoy ahora yo, hicimos un lugar donde llegan las mujeres abandonadas y nos la pelo el gobierno, lo sostenemos con apoyo de algunas instituciones, las historias son tristes mi niño, desgarradoras sin pretensión alguna, pero así como la mía, el camino es duro, pero les daremos batalla, por todas las mujeres que el sistema ha callado, desde el norte hasta el sur, de aquí o de cualquier lugar de centro América, amas de casa, jovencitas, niñas, periodistas y todas las mujeres que necesitan ser defendidas.

<<Algún mensaje para este día de la mujer>>  solté la pregunta cuando observe que su rostro cambio de sereno a enojado, para tratar de tranquilizarla <<No mames neta? Ni me acordaba que era este día >> Tita me miro a la cara y me escupió una carcajada que hizo que la gente volteara a vernos, ella me vio apenado y sonrojado, se levanto de pronto, se acomodo su pequeña falda  y me dejo parado mirando cómo se perdía entre la gente.

No comprendo que fue lo que me hizo verla tan diferente, al marcharse, ya no sentía esa leve sensación de estar fuera de lugar, la mire como cambiaba en mi imaginación aquella dama de pelo pintado de rubio, se trasformaba, rejuvenecía, mujer madura, joven, hasta que la vi como ese día en que  lavaba la ropa de su familia en el río, la misma sonrisa, los mismos ojos. Me quede con la mano levantada, recogí mis cosas, di la media vuelta y camine en dirección contraria a ella, cavilando todo lo que había escuchado, cuando una mano se poso en mi hombro, era Tita.

<<Si tengo un mensaje para las mujeres>> me dijo mientras se aclaro la garganta, Me gustaría decirles a las mujeres del mundo que se cuiden, somos mujeres y corremos peligro, amen a sus hijos, yo se que la vida nos deja pocos minutos para darles nuestro tiempo, pero hay que dárselos, hay que educar a los críos para que  respeten  a las mujeres, que aun siendo putas tenemos el valor y el derecho a ser parte de la comunidad, que amamos y sentimos igual que los hombres, que somos tan inteligentes como ellos y mujer es  la chica de Chiapas como la de Monterrey, mujeres, no hagamos a nuestros hombres misóginos, un abrazo y un beso son mejores que flores en el panteón , que todos los días son días de la mujer y que chingue a su madre el gobierno con su  8 de marzo.

G.C.

Derechos Reservados

08/03/16

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Editor del sitio radioamlo.org

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