Your message has been sent, you will be contacted soon

Call Me Now!

Cerrar
Inicio » Noticias » Internacional » Claves para entender la “guerra económica” en Venezuela

Claves para entender la “guerra económica” en Venezuela

  • Array
Obtén el código QR de esta página o post.

“En el país, este ataque consiste básicamente en el uso de mecanismos propios de la lógica de mercado del capital para reducir o limitar la oferta de bienes esenciales de consumo masivo”

Caracas, 6 de noviembre de 2013.- La “guerra económica” en Venezuela consiste básicamente en el uso de  mecanismos propios de la lógica de mercado del capital para reducir o  limitar la oferta de bienes esenciales de consumo masivo. Entre los  mecanismos se incluyen técnicas de “merchandising”, que son acciones  tendientes a modificar la conducta del consumidor en los puntos finales  de venta. También la utilización de sistemas no formales de  distribución, contrabando de extracción y reducción deliberada de la  producción alegando falta de algún insumo. Estos mecanismos son  habituales e inherentes al proceso de circulación de las mercancías en  un sistema capitalista, por lo tanto son legales y no se consideran  ilegítimos.

A continuación algunas claves para entender lo que está pasando.

Nuevos productos

Uno de los mecanismos usados frecuentemente es el desarrollo de nuevos  productos a partir de la materia prima o insumos base de productos  esenciales. Por ejemplo, en el caso de la harina precocida de maíz, se  observa como los fabricantes han introducido variedades dirigidas a la  elaboración de empanadas. O han desarrollado mezclas para la elaboración  de cachapas, una especie de arepa de maíz tierno. Todos estos nuevos  productos se ofrecen a precios sustancialmente superiores a los  regulados pues parte del propósito de su creación es maximizar las  ganancias del fabricante.

Arroz saborizado

Estos mecanismos han sido exagerados casi que hasta lo ridículo. Por  ejemplo se han introducido al mercado versiones de arroz de mesa  condimentado, saborizado o coloreado. De esa manera lo presentan como un  producto premium al cual no se aplican los precios establecidos para  versiones de uso masivo. Es frecuente, por tanto, conseguir en los  anaqueles de supermercados diversidad de versiones de un mismo producto,  pero nunca el original.

Leche para bebés

En otros rubros, vale anotar, hay situaciones muy parecidas. La leche  para lactantes y menores de dos años es uno de esos rubros: las fórmulas  infantiles ha registrado incrementos de entre 60 y 80 por ciento en los  últimos seis meses. Y simultáneamente surgen nuevos productos con  “vitaminas y minerales” que reemplazan aquellos de menor costo. Un  ejemplo extremo es el de una formula infantil de la empresa Nestlé,  comercializada con la marca Nan, a un precio de 8,40 bolívares en su  presentación de 400 gramos. Se trata de una versión regulada que la  empresa debe producir conforme a requerimientos legales. Sin embargo su  disponibilidad es excepcional. La que se consigue con frecuencia es la  misma pero con otra etiqueta con un costo 12 veces mayor, es decir en  103 bolívares. Es sencillamente improbable que haya algún componente en  esta presentación que justifique un incremento del precio en más del  1000 por ciento.

Yogurt sí hay

En la misma línea de lácteos es pertinente acotar que mientras escasea  la leche en polvo en sus distintas versiones, no faltan derivados a base  de leche como yogurt líquido, chichas y bebidas achocolatadas. Si se  usaran estos productos como sustituto de la leche para compensar  necesidades nutricionales, los costos serían sencillamente  insostenibles.

No más de ocho alimentos

Sin ser excluyentes la lista de productos alimenticios de uso masivo que  están sometidos a este proceso de “guerra económica” son: harina de  trigo, pastas de sémola, aceite vegetal y margarinas, azúcar, caraotas y  otros frijoles, así como la harina precocida de maíz, el arroz de mesa y  la leche tanto en polvo como líquida.

Papel higiénico

Otro producto de consumo masivo y producción industrial con severas  restricciones es el papel higiénico de uso doméstico. Llama la atención  que las líneas industriales de estos productos, como rollos de gran  tamaño para baños públicos, toallas de papel y similares han mantenido  su disponibilidad en el mercado. Lo mismo ha ocurrido con las  servilletas y toallas de mesa y de cocina. Asimismo la empresa  trasnacional de productos de higiene personal Kimbery-Clark ha  introducido nuevos productos como toallas de mayor longitud del papel  higiénico convencional. Todos estos productos se comercializan con  precios aumentados hasta en un 1000 por ciento con respecto al del rollo  convencional y regulado. Es destacable que se trate de un producto de  uso íntimo sobre el cual es factible hacer chistes fáciles que pondrían  de relieve el supuesto deterioro de la economía venezolana.

No faltan golosinas ni enlatados

El resto de los productos alimenticios de consumo masivo no esenciales  se mantienen disponibles en el mercado formal. Eso incluye galletas,  mermeladas, enlatados marinos, golosinas, chocolates en barras entre  otros. Mientras que en la línea de aseo personal no faltan jabones,  champu, pañales para bebes y toallas sanitarias.

Informales y contrabando

Todos los productos con oferta restringida, es decir harinas de maíz y  trigo, azucar, aceite, granos, leche, pastas y papel higiénico se pueden  localizar casi siempre en redes de comercio informales y vendedores  callejeros conocidos como buhoneros. Por supuesto se expenden a precios  sustancialmente más elevados.

El otro elemento de características ilegales y delictivas es el llamado  contrabando de extracción con destino a Colombia. Este mecanismo incluye  el llamado “bachaqueo” que es el transporte en pequeños volumenes, con  la utilización de personas en forma individual, que a través de vías  clandestinas y trochas llevan los productos. Y también el traslado en  camiones por las rutas formales y con la probable complicidad de agentes  policiales y militares.

Transnacionales, importadores y comerciantes

Todos los productos con “escasez” poseen altos niveles de  industrialización y son elaborados por grandes corporaciones  transnacionales o con conexiones muy estrechas con estas. Entre estas se  debe mencionar a Polar, Nestlé, Procter, Kimberly-Clark, Cargill entre  otras. A su vez estas corporaciones mantienen alianzas con componentes  de la burguesía venezolana dedicados a la importación y distribución.  Son quienes manejan las redes de distribuidores de alimentos al por  mayor y grandes y medianos supermercados. Esta capa que podemos  denominar la “burguesía comercial-importadora” es la que maneja la  industria de la publicidad de los grandes medios de difusión y por tanto  de la llamada industria cultural. Y por este lado controla a los  voceros y actores políticos que adversan a la revolución bolivariana.  Para ser precisos hay que mencionar que la principal figura opositora,  Henrique Capriles, es hijo (literalmente) de familias ligadas a la  importación de alimentos y a la distribución de películas. Su padre fue  una especie de franquicitario de Alimentos Kraft y la familia de su  madre estableció una de las principales cadenas de cines del país.  Asimismo sus más estrechos colaboradores provienen de familias con  grandes negocios de importación y venta de equipos de línea blanca y  línea gris.

Vegetales y hortalizas

Los productos alimenticios no industriales o de consumo directo, como  vegetales y quesos artesanales presentan una mayor disponibilidad. Sin  embargo registran importantes variaciones e incrementos de precios según  el mecanismo de comercialización. Los grandes y medianos supermercados y  distribuidores convencionales manejan precios que pueden hasta duplicar  los que presentan aquellos distribuidores informales que ofrecen los  productos en ferias y mercados callejeros desde el mismo vehículo de  transporte. Es obvio que los componentes de costo incorporados desde los  centros de comercialización formal son de muy alto impacto en estos  rubros. Vale destacar que estos productos no están sometidos a  regulación de precios.

Carnes

Las proteínas de origen animal como carnes bovinas, porcinas y pollo  registran una disponibilidad aceptable pero con importantes aumentos de  precios. Los incrementos durante el año, y especialmente desde mayo,  superan el 80 por ciento en todos los casos. Si bien los principales  rubros como cortes de carne vacuna y el pollo tienen precios regulados  casi todos los establecimientos comerciales formales los ofrecen por  montos muy por encima sin recibir penalizaciones de las autoridades. Los  controles sólo se aplican a las grandes cadenas de supermercados. Llama  la atención que rubros como el cerdo han comenzado a tener mayor  presencia en las neveras y sus precios han crecido a menor velocidad que  la carne bovina.

El pescado también se localiza con más frecuencia en expendios de calle  con precios muy cercanos a la carnes, mientras que especies muy  nutritivas como las sardinas frescas se compran por precios 7 o 8 veces  menos que el de la carne bovina.

En todos los casos se registra una mayor disponibilidad y menores  precios en aquellos rubros con menos requerimientos industriales o con  controles sanitarios menos complejos.

Bombillos y grifos

Es sumamente preocupante el crecimiento de los precios en productos  relacionados con el mantenimiento y funcionamiento de las viviendas. Por  ejemplo los bombillos de bajo consumo, cuyo uso ha sido promovido por  la industria de electricidad para estabilizar el consumo, cuestan al  menos cinco veces más que a principios del año. Es decir, de alrededor  de 30 bolívares pasaron a costar al menos 150 bolívares. Esta situación  no sólo se traduce en perjuicios económicos para los usuarios, sino que  de esa manera se sabotea el programa de ahorro energético planteado por  el gobierno como parte de los mecanismos para solventar la “crisis  eléctrica” por averías y consumos en exceso.

Otra línea de productos con muy elevado crecimiento de precios es el de  plomería y grifería. Aquellos componentes expuestos a fallas frecuentes  como mangueras, canillas y grifos tienen precios con aumentos superiores  al 1000 por ciento. Un grifo para lavaplatos de categoría económica  cuesta actualmente 600 bolívares, lo que equivale a 6 días de salario  mínimo normativo.

Transporte

Algunos servicios públicos básicos han sufrido grandes ajustes de  precios pese a que los más esenciales están regulados o son operados por  el Estado. Uno de los más afectados el el transporte público  superficial, que mayoritariamente está en manos de particulares  organizados en asociaciones empresariales por rutas. En el caso del  transporte en las ciudades el incremento no ha superado el 30 por  ciento, pero en el servicio suburbano, que involucra a ciudades cercanas  y grandes áreas metropolitanas los incrementos superan el 60 por  ciento. Por ejemplo los costos de pasaje entre las ciudades de la Gran  Caracas pueden representar entre 30 y 40 por ciento del actual salario  mínimo normativo.

Bancos cerrados

Otro aspecto que evidencia la “guerra económica” que sufre Venezuela es  la resistencia de las grandes empresas a cumplir con las disposiciones  de una nueva ley del trabajo promulgada por el comandante Hugo Chávez en  abril de 2012. En mayo de este año entró en vigencia una nueva jornada  laboral que incluye el disfrute de dos días libres por semana. Las  grandes corporaciones bancarias han optado por suspender operaciones los  días sábados y domingo. Así evitan que el personal de guardia reciba  pagos extras y que disfruten los días de asueto entre semana. Como  consecuencia de esto agencias que prestaban servicios los sábados ya no  lo hacen y el efectivo en los cajeros electrónicos se acaba los domingos  por no existir equipos de trabajo que vuelvan a abastecerlos. Eso  impacta en forma alarmante sobre la dinámica de la economía y sobre la  calidad de vida y la tranquilidad de la población.

Control de cambio

La escasez provocada se pretende atribuir a las decisiones oficiales de  control cambiario establecido en 2003, y el de precios en los productos  esenciales.

El control sobre las divisas se sustenta en que el 97 por ciento de las  divisas proviene de exportaciones de empresas del Estado, especialmente  las de hidrocarburos. Durante 2013, hasta septiembre, se han entregado a  traves de Cadivi, organismo de asignación de divisas, más de 33 mil  millones de dólares, según informó el vicepresidente del area económica  Rafael Ramírez. Este monto, que no incluye el último trimestre, es igual  al otorgado durante 2012. La expresidenta del Banco Central de  Venezuela, Edmee Betancourt, anunció en mayo que durante 2012 entre 15 y  20 mil millones de dólares fueron asignados a “empresas de maletín” que  no realizaron importaciones sino que se quedaron con las divisas.

Control de precios

Los controles de precios para los productos y servicios esenciales se  han usado en Venezuela incluso durante períodos con políticas económicas  neoliberales. Esas líneas no han cambiado y sólo los productos  esenciales tienen precios fijados por el Estado. Hace dos años se amplió  la gama de bienes con precios oficiales con la incorporación del  concepto de “precio justo” y la creación de un organismo para su  determinación. El “precio justo” está determinado por la estructura de  costos aportada por la misma empresa debidamente sustentada y contempla  el respectivo margen de utilidad.

De los 19 rubros regulados con este sistema sólo el papel higiénico  registra escasez. Vale destacar que incluso hay rubros donde los precios  han sido bajados por el fabricante, como es el caso de los pañales para  bebés. Sólo las presentaciones premiun tienen el precio máximo fijado.

Rabia

El objetivo de esta escasez dosificada es causar molestia y  generar rabia entre la población. Se trata de productos que articulan la  dieta habitual: es decir si falta alguno se imposibilita preparar  adecuadamente otros. Aún siendo esenciales su falta no implica que los  venezolanos pasarían hambre, ya que pueden ser sustituidos  satisfactoriamente. Pero el impacto sobre la calidad de vida es enorme.  Son productos que no son exclusivos de un fabricante,  por lo que la carencia no se limita a una marca o empresa, y puede ser  atribuida al gobierno como se ha venido haciendo.

@vhmajano

VTV

Etiquetas:

Acerca de Redacción

Medio Alternativ, libre e independiente fundado en julio de 2006