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¿Partido electoral centralizado o partido abierto al servicio de los trabajadores?

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Pedro Echeverría V.

1. En MORENA, la primera parte del trabajo de aglutinamiento de masas para la construcción de un partido o un movimiento ya está hecho y se debe principalmente al trabajo de Andrés Manuel López Obrador. Falta la tarea más difícil: la profundización de la conciencia política de esos millones de gente humilde y la creación de una coordinación horizontal y rotativa que evite la dispersión y la división. Es obvio que una organización de izquierda requiere de personas bien preparadas que estén conscientes de su militancia política; no de simples seres manipulables tal como están integrados los partidos (PRI y PAN) de la clase dominante. Tener confianza en personas por su trabajo no es suficiente, incluso puede acarrear muchos problemas pasado un tiempo.

2. No hay duda que se ha creado una gran admiración y mucho cariño hacia AMLO por parte de millones de seguidores, pero se requiere que cada participante sea una persona que sepa explicar, que comprenda bien lo que representa su lucha. Debe comprometerse a los comités organizadores de cada sección, por entidad, por región, a organizar programas de educación política e ideológica para que la participación y las batallas solidarias se den con mejores bases, con mayor conocimiento de las cosas. Hay un amplio sector de cuadros medios que más o menos comprenden la problemática, pero los amplios sectores de base no saben diferenciar planteamientos del PRI o el PAN y el que representa la realidad. Si no es superado, se estará construyendo sin bases.

3. Parece que pretende proclamarse en muy corto tiempo la transformación de MORENA. Pero puede ser peligroso porque las cosas no se ven muy claras y maduras, sobre todo por la inmensa mayoría de los participantes. La construcción de un movimiento o un partido de masas requieren de mil cosas que se pueden construir en la marcha pero que también pueden convertirse en obstáculos serios que pueden perjudicar y retrasar. Deben quedar muy claros los objetivos para que los distintos sectores se nutran y aprendan en la discusión. Si las masas no participan en estos procesos se estará dejando que un pequeño sector sea siempre el que dirija. Estos métodos hacen que una organización de izquierda se haga de derecha.

4. A principios de los años setenta, cuando se iniciaba en México la década de las huelgas y los movimientos obreros; cuando Rafael Galván encabezó la lucha de los electricistas del STERM con la oposición de los líderes charros Fidel Velázquez y Pérez Ríos, discutíamos la tesis: “Los principios y el programa marxista fundan el partido, no las masas”. Ante la desesperación de algunos de nosotros de “comprometernos directamente en la lucha de los trabajadores”, recibimos siempre la pregunta: ¿Qué le van a llevar a los trabajadores? ¿Van solamente a verlos para sentirse bien? ¿Van a ayudarlos a liberarse si aún ustedes no lo están? Pienso que allí estaba la diferencia de un partido de cuadros con otro de masas.

5. Este principio de primero el programa, el partido, los cuadros políticos –en esencia leninista- llevó al enorme papel centralista y centralizador del comité central, del partido, del gobierno y Estado autoritario. Las masas sólo llegarían hasta que el partido y sus cuadros tengan una idea clara sobre los objetivos y las formas para alcanzar el poder. Pero en aquellos años, como respuesta, se extendió la autogestión, el anarquismo, que planteó exactamente lo contrario: el partido, el centralismo, el gobierno, es el origen de todos los males; hay que luchar por la libertad y la igualdad dejando que las masas piensen y decidan por cuenta propia sin líderes manipuladores. Los partidos son un peligro porque se convierten en dominación política.

6. La izquierda de los 50, 60, 70, era una izquierda radicalizada, semiclandestina, totalmente enemiga del Estado capitalista y que generalmente buscaba el derrocamiento de la clase capitalista por la vía revolucionaria. En México parece que la burguesía gobernante –al entrar en crisis electoral por la reducción de votos- cambió radicalmente las cosas en 1977 al ofrecer a todos los partidos ventajas en subsidios económicos, reformas electorales y legisladores de partido. La izquierda se convirtió en socialdemocracia o centro-izquierda, pero paralelo a ello las luchas sociales se redujeron a pesar de que los salarios y las huelgas si hicieron añicos. Si antes con un salario mínimo se podría comprar la canasta básica hoy necesitamos seis salarios.

7. La izquierda mexicana no creció sino que se corrió hacia el centro y se hizo electoral. Dejó de tener como aliados directos a los trabajadores y se volvió solamente electoral, ciudadana. Quizá estos tres golpes electorales recibidos: 1988, 2006 y 2012 ayuden a reconsiderar el pasado para comprender que la izquierda sólo podrá obtener fuerza y presencia política… y hasta electoral, con organizaciones conscientes de masas. MORENA debe continuar siendo un movimiento amplio y abierto que se solidarice con todos los movimientos de los trabajadores. No debe haber ninguna urgencia para convertirla en partido electoral centralizado que si es así, aunque no quiera, seguirá la misma ruta del ultra oportunista PRD. (10/IX/12)

http://pedroecheverriav.wordpress.com

pedroe@cablered.net.mx

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