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La Antidemocracia y Autoritarismo de Esther Orozco

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Esther Orozco

Esther Orozco Foto Somos el Medio

23 de septiembre de 2012

Por Roberto Josué Bermúdez Olivos

“A los dignos profesores de la Maestría en Defensa y promoción en Derechos Humanos de la UACM”

La Universidad Autónoma de la Ciudad de México, nace como un proyecto de izquierda popular que le abre las puertas a miles de estudiantes en un país donde el acceso a la educación superior cada vez es más restringido y elitista; buscando ser un proyecto humanista que rescate los valores críticos y el compromiso social de sus egresados, tal como lo dice su lema: “Nada Humano me es ajeno”.

La actual rectora Orozco llegó apoyada por grupos de poder que van desde el Jefe de Gobierno Marcelo Ebrad y algunas tribus del PRD más conservadoras y antidemocráticas, gente del partido de Elba Esther Gordillo a quien colocó en puestos claves de su administración y del PAN, partido del que incluso su candidata a la presidencia Josefina Vázquez Mota la contempló para su gabinete en caso de ganar.

Llegó sin capacidad conciliadora ni oficio político, sus primeros actos fueron hacer declaraciones de denuesto hacia la institución, calificándola de mediocre y de ser un fraude académico, descalificando tanto a estudiantes como académicos de la UACM. Cualquier Rector hace críticas y busca hacer mejoras a su institución pero estas son constructivas, propositivas y sin dañar el tejido universitario y no las mediatiza, las conduce por los causes institucionales.

Premia y copta de forma poco ética a sus incondicionales y golpea y reprime a los disidentes. Se confrontó con sus críticos, atacándolos en los medios y difamándolos, a otros los enfrentó con sanciones, acoso laboral y despidos disfrazados de faltas administrativas donde la parte acusadora actuó como juez y parte sin respetar los derechos laborales y humanos de los afectados.

Tiene graves acusaciones de falta de transparencia en el uso de recursos, corrupción y nepotismo las cuales están fuertemente fundamentadas. Argumenta la calidad académica y la búsqueda de resultados cuantificables más no es capaz de responder a cuestionamientos sobre su propia calidad académica de forma clara y cuantificable.

Se enfrentó al Sindicato Único de Trabajadores de la UACM, negándoles la toma de nota y buscando imponer un sindicato a modo, cayendo en las viejas practicas autoritarias de los regímenes priistas y los métodos antisindicales del panismo.

Ha quitado apoyo y mermado a las ciencias sociales y humanidades, privilegiando el impulso de carreras técnicas o a ciencias duras a quienes asigna gran parte del presupuesto.

Constantemente se victimiza y se dice atacada, algo que pone sobre la mesa su falta de liderazgo, además de eludir responsabilidades buscando enemigos externos al estilo diazordacista culpando a Morena, a radicales de izquierda, a intelectuales y activistas sociales, al 132, al SME, a gente de la UNAM, así como desestabilizar a la institución y golpearla políticamente.

El actual conflicto que tiene paralizada la mayor parte de los planteles de la UACM, se debe a prácticas por demás deleznables. Se violentó la vida institucional cerrando la puerta a quienes fueron elegidos democráticamente en las urnas para acceder al consejo universitario, a los que tienen una posición crítica, usando métodos autoritarios y queriendo formar mayorías que no lograron obtener el voto, que respalden la posición de la actual rectora, con métodos poco éticos sin respetar la institucionalidad de la UACM.

Se impugnó a los que ganaron y no son afines a ella, las impugnaciones se resolvieron por gente incondicional a su posición sin derecho a defensa ni desahogo de pruebas por parte de los afectados, subiendo fórmulas que no ganaron y no tuvieron el apoyo mayoritario de los votantes pero que sí son afines a la visión de la rectora. Se instaló un consejo sin tener el quórum necesario y con la ausencia de los consejeros críticos a su administración dando un vil albazo.

La respuesta al conflicto ha sido reproducir en su máxima expresión su actuar autoritario, buscando la confrontación entre universitarios, el denuesto y la descalificación hacia los inconformes, la formación de grupos de choques como los taxistas piratas liderados por el consejero impuesto Jacobo Venegas los cuales actúan de forma violenta y gansteril, quitó las puertas dejando expuestos los planteles a robos y agresiones, el impulso de clases extramuros que merman la calidad académica, campañas mediáticas con recursos de la universidad contra sus detractores, levantamiento de actas buscando criminalizar la protesta y libre manifestación, tal como lo hizo el triste celebre rector de la UNAM Barnes de Castro el cual ocasionó que ésta se mantuviera cerrada por más de diez meses, polarizándola y radicalizando las posiciones ocasionándole un terrible daño histórico y académico por el cual tuvo que renunciar pasando a la historia como uno de los peores rectores de la máxima casa de estudios.

Un verdadero líder y dirigente de una universidad humanista y democrática debiera procurar que un conflicto se solucione de manera pacífica y por medio de un diálogo serio y respetuoso, el cual se lleve sin dilaciones y sea efectivo.

Restituiría la vida institucional, respetando el resultado emitido en las urnas, sin imponer a gente que no ganó un lugar en el consejo universitario vía el voto libre y razonado.

Quitaría sanciones y actas elaboradas por razones políticas y no criminalizaría el derecho a la propuesta y privilegiaría el diálogo y el consenso.

Abriría mesas de diálogo para abordar todas las problemáticas existentes, anteriores al paro de labores con la participación abierta de la comunidad universitaria.

Actualmente, no hay un verdadero liderazgo en la UACM ni se privilegian valores como el diálogo, el consenso y la democracia por parte de sus autoridades. Si no existe voluntad o capacidad de la rectora para dar una salida digna a este conflicto, es necesario que se haga a un lado y de paso a alguien con la suficiente calidad moral y académica para sacar adelante el proyecto educativo de la UACM, poniendo en alto el nombre de nuestra universidad sin crear confrontaciones estériles que afecten a miles de universitarios y dinamiten un proyecto crítico y humanista como lo es la UACM.

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