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Jaime Avilés: Rumores y pánico: Salinas ha vuelto

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Fuente Fuentes Fidedignas

DESFILADERITO

Durante cerca de 24 horas –la operación comenzó el miércoles en la tarde-noche y fue socialmente desactivada ayer hacia la puesta del sol– un sinfín de rumores propagados en tierra firme (las calles del municipio de Neza) crearon una psicosis de pánico en todo el oriente del estado de México.

Ahora queda claro que el experimento fue provocado para lograr el efecto que produjo: el terror, transmitido de boca en boca con ansiedad y exageración creciente, ocasionó el cierre de escuelas, farmacias, abarrotes, refaccionarias, talleres, panaderías y demás, así como la interrupción del transporte público y el voluntario enclaustramiento de miles y miles de personas en sus casas.

Aquí surge una pista: si el temor masificado por los chismes paralizó las flotillas de microbuses que en Neza controlan los camioneros aliados al gobierno municipal del PRD, aparecen automáticamente un móvil y un sospechoso. Esa mañana de anteayer, miércoles, en la colonia Chicoloapan de Neza, hordas de Alianza Campesina atacaron a palos y tiros a los microbuseros perredistas, con el trágico saldo de dos muertos y 35 heridos, siete de los cuales permanecen en un hospital.

Alianza Campesina, organización filopriísta creada por Raúl Salinas de Gortari en el sexenio de su hermano Carlos, pretende quedarse con las rutas de microbuses del PRD en Ciudad Neza y se lanzó a la batalla campal confiando en sus buenas relaciones con el gobierno priísta del estado de México y con Enrique Peña Nieto. De manera que más tarde, cuando el desasosiego causado por el enfrentamiento era la comidilla de todos, debieron ser agentes de la propia Alianza Campesina los que difundieron los primeros rumores, con gran eficacia por lo visto, para afectar económicamente a los microbuseros perredistas.

¿Qué ocurrió después? Esa es la gran pregunta. Porque de repente aparecieron en las redes sociales, y básicamente en la más dinámica de todas (Twitter) mensajes cargados de histeria y sensacionalismo, que hablaban de balaceras en Chimalhuacán, Texcoco y de nuevo Neza, entre gatilleros de La Familia, Los Templarios y Los Zetas, al más puro estilo Michoacán.

Esto desató el primer brote de psicosis colectiva. Y tal como suele ocurrir en los países democráticos, la televisión se dio a la tarea de desmentir las alarmantes cuan falsas noticias, pero fracasó. ¿Por qué? Bueno, porque México no es un país democrático y la televisión carece de credibilidad en términos absolutos.

Además, los promotores de la confusión en Twitter, estaban intensificando sus ataques al acompañar sus mensajes de alerta con fotografías de combis quemadas, fachadas de domicilios destrozadas a tiros, imágenes de los muertos en el enfrentamiento de la mañana y otras por el estilo. Muchos tuiteros ingenuos, al recibirlas, volvían a mandarlas a sus seguidores, con dedicatorias e insultos para Joaquín López-Dóriga que estaba al aire en ese momento: “¿No que no pasa nada? ¡Vendido! ¡Corrupto!”

Es cierto que el teacher de los levantacejas de la pantalla chica se ganó a pulso tales epítetos por su obsecuencia y parcialidad hacia el PRI, Peña Nieto y por las encuestas mentirosas de Roy Campos, sí, esto no se discute, pero… Muchos tardamos en advertir que las fotos, que supuestamente probaban la misteriosa violencia desencadenada esa noche, habían sido tomadas de día. ¿Cómo? Algo no checaba y, sin embargo, no fue sino hasta ayer cuando tuiteras más serenas y juiciosas nos demostraron que todo había sido puro cuento.

Hay algo que no podemos olvidar. Cuando recibimos una información de carácter extraordinario –“me dicen que hay una balacera fuera del metro Pantitlán”– pensamos que si la transmitimos a la brevedad posible salvaremos acaso la vida de alguien, pero poseídos por una extraña pulsión agregamos elementos de nuestra cosecha para hacerla más creíble –“me dicen que hay una balacera fuera del Metro Pantitlán, parece que ya hay muertos”– y cuando nuestro mensaje, no confirmado pero sí deformado, cae en manos de otras personas, a éstas les ocurre un poco lo mismo: “me dicen que hay una balacera fuera del metro Pantitlán, parece que ya hay DOS muertos. Aguas!!!”.

Como quiera que sea, el experimento fue repetido ayer, desde la hora de la comida, con rumores que hablaban de balaceras en Chalco, pero también en la colonia Agrícola Oriental y en grandes extensiones de la delegación Iztapalapa. Y pasó lo mismo: todos los negocios cerraron, los maestros ahuyentaron a los estudiantes de la UAM-I, los adversarios y los partidarios de la rectora Esther Orozco dejaron de pelearse por mantener o levantar la huelga en el plantel Casa Libertad (sito en Iztapalapa, en donde estuvo la antigua cárcel de mujeres, y no en La Merced como escribí ayer) y las calles quedaron desoladas.

A diferencia de López-Dóriga y Ciro Gómez Leyva –que debido a su desprestigio deben renunciar a los medios electrónicos porque sólo provocan daño al público–, los desmentidos de la delegada de Iztapalapa, Clara Brugada Molina, en el sentido de que todo estaba en orden, apaciguaron un poco los infundados miedos, pero como ella carece del poder de difusión de Televisa resultaron insuficientes.

La policía de Neza, ayer por la tarde, detuvo a tres tipos que recorrían las calles de ese municipio perifoneando más chismes: “métanse a sus casas, no salgan, esto se va a poner horrible”. Será de gran utilidad saber para quién trabajan esos sujetos. La moraleja provisional de esta fábula inconclusa, es que la manipulación masiva del terror se dio en las altas esferas del gobierno mexiquense y en el equipo de Peña Nieto, con una finalidad probable pero no comprobada aún: atizar el miedo para desanimar a decenas de miles de personas que el domingo atiborrarán el Zócalo en torno de Andrés Manuel López Obrador.

Una vez más, como en la época del Chupacabras, Salinas y los suyos recurren al viejo truco de los rumores para sembrar el desconcierto general. No nos dejemos engañar: no quieren que el pueblo se vuelque al Zócalo pasado mañana, pero no evitarán que ese mitin marque el inicio de una nueva etapa en esta lucha de resistencia y desobediencia civil. Por eso, hoy también estaré en Twitter, en la cuenta @Desfiladero132, por si ocupan.

Jaime Avilés

Columna publicada con autorización del autor

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One Comment

  1. B Barrera

    Efectivamente los rumores confunden y si la psicosis fue complicada, pero un comentario a la nota, porque se afirma que fueron los priistas, esta documentado? y si yo dijera fueron los Perdedistas? tambien dirian lo mismo,

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