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Por el cambio climático, podrían ser más frecuentes los deshielos en Groenlandia: UNAM

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Jorge Zavala Hidalgo, investigador del CCA de la UNAM.

8 de agosto de 2012

• Jorge Zavala Hidalgo, del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, expuso que el nivel del mar se ha incrementado de dos a tres milímetros por año
• Aunque los deshielos suceden siempre durante el verano, lo que caracterizó al de hace unos días fue su intensidad y duración, porque el periodo en que se observó derretimiento fue más largo; además, afectó un área mayor

Como consecuencia del cambio climático, podría esperarse que eventos como el ocurrido en Groenlandia en días pasados, en que se registró deshielo en 97 por ciento de su superficie, sucedan con mayor frecuencia, y tengan como resultado el aumento del nivel del mar, afirmó Jorge Zavala Hidalgo.

El investigador del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM, expuso que ese último proceso se ha incrementado en los últimos años a una tasa de dos a tres milímetros anuales. “El aumento es preocupante, si la tasa se eleva podría alcanzar hasta un metro en los próximos 100 años”.

El universitario aclaró que no es posible establecer que el inusual deshielo en Groenlandia haya sido causado por el calentamiento global, porque eventos similares han ocurrido con anterioridad (el último se dio en 1889), pero sí se puede afirmar que hay más probabilidades de que en condiciones de cambio climático se presenten con mayor frecuencia.

Las relativamente “altas” temperaturas y el aire “caliente” sobre ese territorio favorecieron el deshielo de la capa superficial. Fueron causados por un sistema de alta presión, al que se sumó una atmósfera despejada que permitió la mayor penetración de radiación solar y su llegada a la superficie.

Aunque estos fenómenos ocurren casi todos los años, lo que caracterizó a éste fue su intensidad y duración, pues el número de días en que se observó derretimiento fue más largo que en otros veranos. Además, afectó un área mayor, abundó el especialista.

“No se derritió 97 por ciento de Groenlandia”, aclaró Zavala Hidalgo, sino que en ese porcentaje de la superficie se detectó algún deshielo.

Estos eventos son detectados porque el planeta es monitoreado, en forma remota, vía satélite. Los instrumentos indican variables como la temperatura superficial; mediante la reflectividad se puede determinar si hay agua o hielo, e incluso, hacer estimaciones del grueso de la capa de este último.

La consecuencia sobre el resto del planeta en el corto plazo es imperceptible, reconoció Jorge Zavala. Pero en un periodo largo se verá reflejado en el aumento del nivel del mar (que se presenta desde hace más de un siglo), con efectos para las poblaciones costeras.

De modo adicional se puede presentar otro fenómeno: el desplazamiento de los glaciares de la parte continental al mar. Al respecto, explicó que el hielo tiene un equilibrio en dos sentidos: por un lado, cae cierta cantidad de nieve en invierno y aumenta su grosor y, por otro, en el verano una parte se derrite y escurre hacia los océanos.

Pero no menos importante es que los glaciares tienden a moverse de la zona continental hacia la marítima, “resbalan lentamente y su velocidad de desplazamiento depende de su distancia a la costa, de la pendiente, del tipo de suelo y de las condiciones climáticas”.

En este caso, a pesar de que la cantidad que se funde es relativamente pequeña, se escurre al fondo por las grietas. El agua, al ser más densa que el hielo, ocupa las partes más bajas en el subsuelo, por lo que en algunas regiones podría ocurrir que se incremente la velocidad con que se mueven los glaciares.

De modo eventual, esos hielos llegan al mar, donde quedan a la deriva y ahí se funden. Esos son los que pueden provocar el aumento de su nivel, explicó.

En condiciones normales, precisó Zavala Hidalgo, se establece una especie de equilibrio entre los deshielos menos intensos y la acumulación de nieve en el invierno. No obstante, lo que ocurrió entre el 8 y el 12 de julio pasado podría provocar que el aporte de hielo nuevo sea más lento que la pérdida, por fusión o desplazamiento de los glaciares a las costas.

También, recordó que el Polo Norte no está formado de tierra, sino de hielo que flota en el mar; “si se derrite, la cantidad de masa no cambia, como en un vaso de agua con hielos”.

En contraste, el nivel del mar sí se modifica si el agua aumenta su temperatura y ocupa un mayor volumen al cambiar su densidad, o si la capa helada de los continentes se deshiela y pasa de la parte continental a la oceánica, como lo que sucede en Groenlandia.

Ése también es un hecho. En la última glaciación el mar estuvo decenas de metros por debajo del nivel actual, porque mucha del agua estaba en forma de hielo sobre los continentes, finalizó.

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